
Esta lejos, pero no es suficiente para que en mi cabeza se sigan reproduciendo momentos en donde aparece el. Pueden pasar dias, semanas, incluso meses sin que lo vea y no importarme, pero basta con cruzarmelo un dia culaquiera para entender que el rol que juega en mi novela tiene un guion sin final. Me mira y sonrie, apaga el cigarrillo y se dirige hacia mi. Me da un beso en la mejilla mientras pone su mano en mi cintura y empieza con las preguntas de cajon. El actua con naturalidad y por momentos me da la sensacion que es uno de los increibles fines de semana que pasamos juntos. El continua hablando e intercalando una sonrisa en cada pausa que hace como si en verdad fuera el; como si verdaderamente fuera el chico del que me enamore. Nos despedimos y mientras el camina en otra direccion un poco de aire refresca mi memoria: el empaque dijo adios hace cinco minutos, pero el contenido hace tiempo que lo hizo.
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